Algunas curiosidades sobre el doblaje

En la entrada anterior del blog hablamos de las ventajas y desventajas del doblaje y del audio en idioma original, hablemos ahora de nuevos datos y curiosidades del negocio de la traducción.

España, el doblaje con fines políticos

Por todos los hispanohablantes es conocido el doblaje en español de España, al que de cariño le decimos ‘españolete‘. Lo conocemos y en muchos casos lo odiamos porque estamos acostumbrados a las versiones latinas de las traducciones. Pero aunque no nos guste, tiene una historia interesante de fondo.

El doblaje en España tuvo un punto crítico en 1936 con la Guerra Civil y la posterior llegada del franquismo, ideología política que tenía entre sus ejes centrales el nacionalismo extremo.

Este nacionalismo hizo que en 1941 se promulgara la Ley de de Defensa del Idioma, basada en una ley italiana similar hecha por Mussolini, que entre otras órdenes obligaba a doblar todo el material audiovisual al castellano, todo en aras de blindar el idioma de influencia extranjera.

Además del nacionalismo expresado en el idioma, este doblaje tenía el objetivo de facilitar la censura del contenido. En una época de películas hechas en Estados Unidos, Inglaterra y Francia, era necesario cuidar que lo que se dijera no hablara mal del Reino de España, Franco o alguno de los aliados del régimen en el momento.

Entre los ejemplos de censura aplicada gracias al doblaje están:

    • Casablanca (1942): Clásico entre clásicos. En esta película Rick Blaine, interpretado por Humphrey Bogart, es un veterano de la Guerra Civil Española en el bando antifranquista, obviamente esto era incómodo y gracias al doblaje pasó a ser parte de la resistencia antinazi en Austria.
    • The Stranger (1946): Acá Orson Welles es un perseguido por ser un criminal de guerra nazi involucrado en el holocausto, con algo de magia de doblaje pasó a ser un espía soviético.
    • The Lady from Shangai (1947): Vuelve Orson Welles, esta vez tratando de matar a un franquista en Murcia, pero pues no podían permitir esto, entonces arreglaron los diálogos para que en esta ocasión fuera tras un espía en Trípoli.
    • Ladri di biciclette (1948): Otro gran clásico. En El ladrón de bicicletas el final es bastante dramático, pero el gobierno franquista decidió volverlo un poco más suave y cristiano al agregar una voz en off que decía “El mañana aparecía lleno de angustia ante este hombre pero ya no estaba sólo. La cálida manecita del pequeño Bruno entre las suyas hablaba de tener fe y esperanza en un mundo mejor. En un mundo dónde los hombres llamados a comprenderse y amarse lograrían el generoso ideal de una cristiana solidaridad”
    • Mogambo (1953): En esta película hay un triángulo amoroso entre el matrimonio de Grace Kelly y Donald Sinden, y Clark Gable, sin embargo el adulterio estaba penado, por lo que “sabiamente” decidieron que Kelly y Sinden no fueran esposos sino hermanos. Obvio, es mucho mejor el incesto que el adulterio.

No doblemos, hagamos de nuevo la película en español

Eran los años 30 y el cine sonoro apenas estaba despegando, imposible decir que el doblaje era una industria similar a la actual, por lo que entre los muchos experimentos y pruebas que se hicieron para llevar las películas estadounidenses a otros mercados, incluyendo el español y el mexicano, resaltan las películas de Stan Laurel y Oliver Hardy: El Gordo y El Flaco.

La primera idea no fue superponer el sonido de los diálogos en el nuevo idioma, fue volver a grabar todas las escenas con los actores hablando español. Obviamente las voces tienen un muy marcado acento estadounidense, pero se les abona el interés y el esfuerzo depositado por llegar a nuevos mercados.

Acá les dejamos La vida nocturna (1930), protagonizada por Laurel y Hardy hablando en español.

Además de rehacer escenas de sus películas en español, también lo hicieron en alemán y en francés:

El actor es español ¡Contratemos un doblador!

Imaginemos que tenemos un actor español o latino haciendo un papel en una película donde debe hablar en inglés, pensemos en actores latinos famosos como Javier Bardem, Penélope Cruz o Antonio Banderas; su película se va a estrenar en España o latinoamérica, lo lógico sería llamar a los mismos actores para hacer su propia voz… ¡Pues no!

Son pocos los actores españoles que se doblan a sí mismos. Sostienen, y tienen toda la razón, que escuchar sus voces reales sobre actuaciones en inglés es raro, se pierden muchos detalles de la actuación y prefieren dejarle el trabajo a profesionales. La excepción al caso es cuando hacen voces para personajes animados, como Banderas en Shrek (2001) haciendo la voz del Gato con Botas o Shakira en Zootopia (2016) haciendo la voz de Shakira si fuera una gacela, en la que prestan sus voces en ambas versiones.

No sabemos qué es más raro, si ver a un actor español con una voz diferente a la suya, como el doblaje a Javier Bardem en Skyfall (2012)…

… o ver a un actor español haciendo su propia voz, como Antonio Banderas doblando a Antonio Banderas en Two Much (1996):

Ojalá los actores latinos tomaran la misma decisión. Eugenio Derbez doblando a Eugenio Derbez es muy raro, como se puede ver en Jack and Jill (2011).

¿Doblaje? no, mejor voz en off

El mercado del cine varía mucho entre idiomas y países. Una película hecha en Hollywood necesita doblaje para ser exhibida en los idiomas que más dinero le pueden representar, es por eso que hay doblajes muy profesionales y especializados en español, francés, alemán, chino o japonés, ¿pero qué pasa con las películas que no son muy taquilleras en los países que no recaudan mucha taquilla?

La solución es poner subtítulos, obviamente, es la forma más económica de hacerlo, pero a veces el público local no quiere leer. Entonces ocurren casos como el de Polonia, donde muchos contenidos audiovisuales que no están en polaco tienen una voz en off que va leyendo la traducción de lo que dicen los personajes.

Esta voz en off la verdad no se esfuerza mucho, no hace acentos ni entonaciones, ni siquiera mantiene bien los ritmos o las pausas, es que ni siquiera distingue entre voces masculinas o femeninas, es una simple voz en off hablando mientras el audio original está sonando al fondo a bajo volumen. Se siente como la traducción de un noticiero; para la muestra, un fragmento de Stranger Bedfellows (2004) en flamante doblaje polaco.

Deberían doblar de chileñol a español

Imagina que estás de viaje en Chile y te encuentras con esta telenovela:

Este es un ejemplo de La Chúcara, que después de escucharla un rato descubres que no sabes en qué idioma están hablando. Es bien sabido por todos que en Chile no hablan español, pero sus producciones audiovisuales tienen buena calidad y pueden ser pasadas en algún país hispanohablante, entonces no hay otra solución que doblar la serie para que sea entendible. El resultado es algo así:

Bueno, quedó en español, pero con acento mexicano y por actores que podrían perfectamente doblar Friends o alguna otra serie gringa, pero esta es la única forma en la que se puede romper la barrera del idioma.

La Chúcara no es el único caso de producción chilena que requiera doblaje, son varios ya los casos de series y novelas que han pasado por el tratamiento del español neutro para ser vendidas en otros mercados, ¿o es que sería fácil para el resto del mundo el idioma que hablan en 20añero a los 40?

El doblaje entre el mismo idioma no es algo nuevo. Incluso series infantiles como 31 Minutos debieron ser regrabadas para quitar chilenismos para el público mexicano. En Argentina también se ha recurrido a la misma técnica con algunas de sus series llenas de regionalismos.

Pixar y Argentina

El doblaje regional es algo común, las adaptaciones locales de las voces son cada vez más recurrentes, como por ejemplo The Lego Batman Movie (2017) tiene a Iván Marín y Alejandro Riaño haciendo las voces de Batman y El Guasón en una versión específica para Colombia. Igual caso ocurre con Pixar, quien ya ha hecho dos películas para el público argentino (aunque no siempre las críticas han sido positivas); por ejemplo, este es un fragmento de Cars (2006) en versión argentina:

Una práctica recurrente en las películas animadas es recurrir al ‘startalent’: contratar actores, músicos u otros personajes famosos para que presten sus voces a los personajes. En muchas ocasiones estos personajes no tienen la misma preparación que los actores de doblaje profesionales, pero sus nombres son mucho más llamativos en las promociones, atraen más público. Pixar para Ratatouille (2007) recurrió al startalent para darle la voz al personaje del chef Gusteau, en la versión Mexicana con Édgar Vivar, famoso por ser el Señor Barriga del Chavo del 8, mientras que en Argentina tuvo a Marcos Mundstock, integrante de Les Luthiers, haciendo la misma voz:

Cerrando este largo post sobre curiosidades de doblaje, recordemos que Mundstock y el resto de Les Luthiers ya habían prestado sus voces para una película animada, fue para Bolt (2008) donde interpretaron a las palomas que acompañan al protagonista en su aventura, tanto en la versión latinoamericana como en la española.

Los dejamos entonces, y fuera de programa, con Johan Sebastian Mastropiero* en Bolt:

*Muy posiblemente sea Günter Frager.

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